lunes, febrero 05, 2007

la ventanna espinada


un vitral del monasterio

Se fueron y me dejaron solo...







Leones


Hipocampos




Una vez encontramos un tesoro,
y el tesoro era maravilloso
y me llevo a ver maravillas...


por culpa de esta toma me dio por sacar fotos. Esta es una copia que yo tome.

Angelorum liberationis


Y el angel espera paciente tu llegada en las puertas de tierra Santa

El arbol


Alimentado por los restos de mortales. El arbol se alza aparentemente sin vida, pero esconde su savia en secreto.

Este árbol está casi al final del cementerio de Los Andes, entre las tumbas "standar" donde algun dia caeremos todos nosotros.

El angel del libro


...Y el angel del libro descendio de los cielos, y abio el primer sello...

El monje


Mucho habia oido acerca de la famosa tumba de "los angeles sin cabeza", asi que fui de visita al cementerio para pasear un poco y ver de cerca a los mensajeros decapitados.
Cuenta la leyenda urbana, que el hombre sepultado en tan magnanimo mausoleo, teniaun pacto con Satán, y gracias a ello amasó una gran fortuna. Cuando el tiempo del trato hubo acabado, Lucifer vino por su alma.
Su familia mando a contruir ese mausoleo rodeado por muchos angeles para que pudiese descanzar en paz, pero los demonios del maligno cortaron misteriosamente la cabeza de todos los angeles dejandole asi desprotegido.
La verdad del cuento, es que la tumba si tiene muchas esculturas descabezadas, sólo dos se salvaron de la decapitacion. sin embargo, ninguna de las imagenes es un angel. Todas son figuras simbolicas, tales como la abundancia, la ley, etc. ahora lo curioso es que esta estatua (bastante inquietante por lo demas) y la de la foto que sigue son las unicas sobrevivientes.

el niño que vivió


Esta es la otra figura sovreviviente. su mirada perdida nos ve desde los brazos de su madre sin vida pero eternamente de pie.

y nadie fue al funeral de la paloma... solo yo


Buscaba buenas tomas mientras caminaba por el cementerio, y de pronto vi entre rejas el cuerpo apenas frío de una de las mensajeras de la paz, - que irónico- pensé- venir a morir justo al cementerio, y nadie vino a su funeral.